
Blog · norte de Tenerife
Qué ver en Puerto de la Cruz en un día
Puerto de la Cruz está a quince minutos de la finca cuesta abajo, y es el sitio al que mandamos a los huéspedes cuando el Teide amanece tapado. Fue el primer destino turístico de Canarias, mucho antes de que existiera el sur, y eso se nota: tiene jardines de hace dos siglos, un casco de pescadores que sigue siendo de pescadores y unas piscinas de agua de mar que son una obra de arte protegida. Con un día bien organizado da para todo.
El jardín botánico que no está en La Orotava (aunque se llame así)
Se llama Jardín de Aclimatación de La Orotava y está en Puerto de la Cruz. Es la confusión más habitual de la isla y tiene explicación histórica: cuando se fundó, todo este territorio era el Valle de La Orotava, y Puerto de la Cruz era su puerto. Los taxistas ya están acostumbrados, pero conviene saberlo antes de meterlo en el navegador.
Nació el 17 de agosto de 1788 por Real Orden de Carlos III, con una idea que hoy suena rara: aclimatar aquí las plantas tropicales que llegaban de América y Asia, para que aguantaran después el viaje a Madrid y a los jardines reales de Aranjuez. El encargo recayó en Alonso de Nava Grimón, sexto marqués de Villanueva del Prado. Las obras empezaron en 1790 con planos del arquitecto Diego Nicolás Eduardo, y las primeras 35 semillas se plantaron en 1792. Es el segundo jardín botánico más antiguo de España, solo por detrás del Real Jardín Botánico de Madrid.
El plan de aclimatar tropicales para Aranjuez fracasó —Madrid hiela y aquí no— pero las plantas se quedaron y llevan doscientos años creciendo. En unas dos hectáreas de caminos rectos y estanques hay especies que no verás juntas en ningún otro sitio de Europa.
Lo que todo el mundo recuerda es la higuera australiana, un Ficus macrophylla de unos doscientos años cuyas raíces aéreas bajan desde las ramas y forman una especie de sala de columnas por la que se puede caminar. Cuesta 3 € y abre de 9:00 a 18:00 todos los días. Las entradas se compran en la puerta, no online.
Un apunte para quien se quede con la espina: en el casco de La Orotava está la Hijuela del Botánico, el jardín hermano y pequeño de este, declarado Bien de Interés Cultural. Ese sí está donde dice su nombre.

El Lago Martiánez: bañarse dentro de una obra de arte
En el norte el mar suele estar movido y las playas son pequeñas, así que en los años setenta se resolvió el problema construyendo el baño. César Manrique diseñó un lago artificial de agua de mar frente al Atlántico, jugando con roca volcánica, jardines y terrazas. Está protegido como Bien de Interés Cultural en la categoría de Jardín Histórico, que es una manera formal de decir que te estás bañando dentro de una escultura.
Son un lago central y siete piscinas alrededor: cuatro para adultos y tres para niños. Abre de 10:00 a 19:00 en verano y hasta las 18:00 el resto del año.
- Adulto: 5,50 €. Adulto residente: 3,00 €.
- Niños hasta 10 años: 2,50 €. Niños residentes: 1,50 €.
- Jubilados residentes: 2,00 €.
El casco viejo, que sigue siendo un pueblo de pescadores
El centro se recorre andando en una mañana. La Plaza del Charco es el corazón y tiene un nombre literal: en el siglo XVII la marea alta dejaba aquí un charco enorme, y los vecinos lo cercaban con piedras para atrapar el agua y criar camarones y pescado pequeño. Hoy es una plaza de laureles de Indias con terrazas alrededor.
A un paso está el Castillo de San Felipe, una fortificación de principios del siglo XVII levantada para defender la costa de los ataques de piratas; hoy se usa para conciertos y exposiciones. Desde ahí la costa sigue hasta el barrio pescador de Punta Brava. Completan el paseo la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, el Mirador La Paz y la ermita de San Amaro.
Si vas a comer, hazlo aquí y pide pescado del día: es un puerto de verdad y se nota en la carta.

Playa Jardín: arena negra y otra vez Manrique
Playa Jardín son en realidad tres playas de arena negra unidas por un paseo, y el paseo también lo diseñó César Manrique, plantado con especies autóctonas y con jardines por los que se cruza para llegar al agua. Tiene chiringuitos, zona infantil, hamacas, sombrillas, baños y duchas.
Aviso honesto: es playa del norte y el mar aquí tiene fuerza. Mira siempre la bandera antes de meterte, y si vas con niños pequeños el Lago Martiánez es más plan.
Si te sobra tarde: la Rambla de Castro
Justo al lado, ya en el término de Los Realejos, hay un sendero costero de unos 4 kilómetros entre el Mirador de San Pedro y el Mirador El Burgado. Es fácil, casi sin desnivel, y alterna empedrado, pista y sendero. Atraviesa uno de los palmerales mejor conservados de la isla, con el mar siempre debajo.
Por el camino aparecen la ermita de San Pedro, el fortín de San Fernando, la casona de los Castro y las ruinas del elevador de aguas de la Gordejuela, una máquina de vapor de principios del siglo XX que subía agua por el acantilado y que hoy es la foto favorita de medio Instagram. Se puede empezar por el Mirador de San Pedro, que tiene un aparcamiento pequeño, o desde la zona del Hotel Maritim, en Punta Brava.
Cómo cuadrarlo en un día
- Mañana temprano: Jardín Botánico, que es cuando está fresco y vacío. Hora y media larga.
- Media mañana: bajar al casco, Plaza del Charco, castillo y el paseo del muelle.
- Comida en el centro, pescado.
- Tarde: Lago Martiánez o Playa Jardín, según tengas ganas de mar bravo o de piscina.
- Si el día cunde, cerrar con la Rambla de Castro a última hora, que es cuando mejor está la luz sobre el palmeral.
- Loro Parque, si viajas con niños, se come un día entero él solo: no intentes meterlo en este plan. Tiene una guagua gratuita cada 20 minutos desde la Plaza de los Reyes Católicos.
- Aparca en un subterráneo del centro y olvídate del coche: todo lo de esta lista, menos la Rambla, se hace andando.
La ventaja de estar en el valle es que Puerto de la Cruz no es una excursión, son quince minutos desde la casa rural en La Orotava: se puede bajar a cenar y volver, o rescatar la tarde de un día que amaneció nublado arriba. Si vienes en invierno, pregúntanos por las mareas antes de contar con la playa.
José Martín
Anfitrión de Hacienda Verde. Lleva años recibiendo huéspedes y recorriendo el Valle de la Orotava y el Teide.
Duerme en el valle, no en la costa.
Tres casas rurales dentro de un parque etnográfico en La Orotava, a 20-30 minutos del Teide. Ganas tiempo y duermes en plena naturaleza.
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