Vista aérea del Valle de la Orotava con la finca y las cumbres del Teide al fondo

Blog · norte de Tenerife

Qué ver en La Orotava: el casco, el valle y el plan de quien duerme aquí

Por José Martín, Anfitrión de Hacienda VerdeActualizado el 21 de septiembre de 20268 min de lectura

La Orotava es un pueblo en cuesta. El casco baja desde la plaza de la Constitución hasta la iglesia de la Concepción con un desnivel que se nota en las piernas, y eso decide cómo se visita: se empieza arriba y se baja. Vivimos en el valle, a cinco o quince minutos del casco según el tráfico, y esto es lo que enseñamos a los huéspedes que preguntan qué ver en La Orotava y cuánto tiempo hace falta. Respuesta corta: el casco, una mañana; el valle entero, dos o tres días.

El casco en una mañana, calle a calle y cuesta abajo

Empezad en la plaza de la Constitución, la de arriba, con el kiosco y el edificio del Liceo de Taoro. Desde ahí, dos pasos hasta los Jardines Victoria —los del Marquesado de la Quinta Roja—, un jardín en terrazas con un mausoleo de mármol blanco en lo alto y el valle y el Teide delante. Es gratuito y es el mejor sitio para entender dónde estáis: el pueblo, la platanera hasta el mar, la cumbre detrás.

Bajando queda la Hijuela del Botánico, un jardín pequeño junto al Ayuntamiento con un drago de doscientos años, y la plaza del Ayuntamiento, donde cada junio se hace la alfombra de arenas del Teide del Corpus. Un poco más abajo, la Casa de los Balcones, de 1632: la casa de balcones de madera de tea que sale en todas las fotos del pueblo, con un patio interior que merece la entrada. Enfrente, la Casa Lercaro, de finales del siglo XVI.

Seguid hasta la iglesia de la Concepción, la de la cúpula, del siglo XVIII, y desde ahí a la calle de los molinos: una hilera de antiguos molinos de agua de gofio escalera abajo, de los que uno, La Máquina, sigue moliendo y vendiendo gofio. Y si queda tiempo, el Museo de Artesanía Iberoamericana, en el antiguo convento de Santo Domingo. Todo esto es una mañana sin correr, con parada para café en una plaza.

Los días en que el casco es otro pueblo

Hay tres fechas en las que La Orotava se transforma, y conviene saberlas para elegirlas o para evitarlas. El Corpus, en junio: las alfombras de flores en las calles y la de arenas volcánicas en la plaza del Ayuntamiento, que se hacen a lo largo de un día y se deshacen con la procesión esa misma tarde. Pocos días después, la romería de San Isidro, con carretas, yuntas y vino. Y la tarde del 5 de enero, la Cabalgata de Reyes, la de más público del norte.

Esos días el pueblo está lleno y el aparcamiento no existe: se viene a pie o en guagua desde el valle. El resto del año, el casco un martes por la mañana es un sitio tranquilo donde se oyen las campanas de la Concepción.

Hacia arriba: Aguamansa, La Caldera y Los Órganos

El valle sube desde el casco hasta el borde de Las Cañadas por la carretera del Teide, la TF-21, y a mitad de camino está lo que casi nadie que viene por el día ve. Aguamansa, a unos mil metros, es el pueblo del pinar: castaños, huertas y el área recreativa de La Caldera, con mesas y aparcamiento, de donde salen los senderos del PR-TF 35. La red entera son 13,3 kilómetros, 570 metros de desnivel y unas seis horas por el pinar y el monteverde hasta Los Órganos, las paredes de basalto en columnas que se ven desde media isla; la variante corta, la 35.2, es una vuelta de menos de dos kilómetros y una hora por las antiguas galerías de agua, y sirve para una tarde con niños.

Un poco más arriba, en la misma carretera, el mirador de Humboldt: el sitio desde donde se ve el valle entero de una vez, del Teide al mar. Todo esto está a veinte minutos de la finca, y es lo que hacemos nosotros un sábado sin plan. Las rutas con más detalle están en la guía de senderismo desde La Orotava.

El Teide en un día desde el valle

Desde el valle se sube al Parque Nacional en veinte o treinta minutos, y esa es la ventaja de dormir aquí frente a la costa: se sale después del desayuno, no de madrugada. La ruta para empezar es la de los Roques de García, 3,7 kilómetros llanos alrededor del Roque Cinchado; el teleférico sube a 3.555 metros y en invierno la última subida es a las cuatro; y para pisar la cumbre hacen falta un permiso gratuito y semanas de antelación. Madrugad en verano: a partir del mediodía la cumbre se nubla.

Precios y horarios del teleférico y cómo se pide el permiso están en sus guías: visitar el Teide en teleférico y el permiso para subir al pico. Y si nieva, que pasa varias veces entre diciembre y marzo, el Cabildo corta la carretera desde La Caldera hasta que la limpian: ese día no se sube.

Hacia abajo: Puerto de la Cruz y la costa de Los Realejos

Puerto de la Cruz está a quince minutos: el Jardín Botánico, el Lago Martiánez de César Manrique, el casco marinero y Playa Jardín, de arena negra. Se hace en medio día y tiene su propia guía. Al lado, en Los Realejos, la Rambla de Castro: un sendero costero fácil de unos cuatro kilómetros entre palmeras, el fortín de San Fernando y una playa de callaos, ida y vuelta en un par de horas. Es el paseo de la tarde que no llueve.

Y Anaga, para quien tiene un día más: el macizo de laurisilva a unos cincuenta minutos, con los senderos de Cruz del Carmen y el del Pijaral, que necesita permiso gratuito con cupo. Es otro mundo, húmedo y con niebla, y se vuelve a dormir al valle.

Comer: guachinches y el vino del valle

El vino de La Orotava tiene denominación de origen propia y una forma de cultivo que no existe en ningún otro sitio: el cordón trenzado, cepas de listán con los sarmientos trenzados a lo largo de metros sobre horquetas de madera. Se ve en las medianías, camino de Aguamansa. Y se bebe en los guachinches, que abren cuando el vino nuevo está listo, por San Andrés, y cierran cuando se acaba: comida casera, tres platos, el vino de la casa. No están en el casco, están en las medianías, y cambian cada temporada; aquí está cómo funcionan, y nosotros os decimos cuáles están abiertos la semana que vengáis.

El plan por días de quien duerme en la finca

Con dos noches se hace el casco y el Teide; con tres, todo lo de arriba. Desde la finca el casco está a cinco o quince minutos, el Teide a veinte o treinta y Puerto a quince, así que ningún día empieza con una hora de coche.

  • Día 1, el casco: por la mañana, cuesta abajo, de la plaza de la Constitución a los molinos; comida en el casco y tarde en el jardín de la finca o en la piscina, que en verano se agradece.
  • Día 2, el Teide: salida después del desayuno, Roques de García o el teleférico, comida en Las Cañadas y, de bajada, parada en el mirador de Humboldt. Guachinche por la noche si es temporada.
  • Día 3, la costa o el bosque: Puerto de la Cruz por la mañana y la Rambla de Castro por la tarde; o Anaga entero, si abajo está cerrado y arriba abierto, o al revés, que en el norte pasa.
  • El día que llueve: la Casa de los Balcones, el museo de artesanía y un guachinche largo. En el norte llueve sobre todo de noviembre a febrero, y aun así la mañana suele salvarse.

Tres casas independientes en un parque etnográfico de 17.000 metros cuadrados, con el Teide de frente y el casco de La Orotava a cinco o quince minutos. Si nos decís fechas y qué os apetece más —pueblo, montaña o costa—, os montamos el orden de los días según el tiempo que haga esa semana.

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José Martín

Anfitrión de Hacienda Verde. Lleva años recibiendo huéspedes y recorriendo el Valle de la Orotava y el Teide.

Duerme en el valle, no en la costa.

Tres casas rurales dentro de un parque etnográfico en La Orotava, a 20-30 minutos del Teide. Ganas tiempo y duermes en plena naturaleza.