Una artesa de un solo tronco · La Orotava
El dornajo
Una artesa tallada en un único tronco ahuecado, apoyada en el muro de piedra con un par de cántaros al lado.

De las piezas más humildes de la finca, y de las más bonitas de mirar.
La historia
El dornajo se hacía vaciando un tronco entero a golpe de azuela, sin juntas ni tablas. Servía de comedero y bebedero para los animales —cerdos, cabras— y, llegado el caso, para amasar o para las tareas de la matanza.
Cada uno era distinto, con la forma que daba el árbol del que salía. Este descansa junto al muro, como quien deja una herramienta donde siempre estuvo.
Al estar tallado de una sola pieza, un dornajo podía durar generaciones: no tenía juntas que se abrieran ni tablas que se soltaran.
Las otras piezas del parque
Siete piezas del oficio canario, dentro del jardín.

El lagar centenario
El lagar conserva la bóveda centenaria de ladrillo arenisca, los barriles de madera y las botellas apiladas en arco. Fuera, la vieja prensa de viga descansa bajo su tejado.
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El pajar
Construido en piedra volcánica seca, con su puerta verde y un tejado de paja. El Cabildo de Tenerife lo tiene catalogado como bien etnográfico.
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La era de trillar
Un anillo de césped abierto entre muros de piedra volcánica y pinos canarios. Sobre esta tierra se trillaba el grano de la cosecha.
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Los lavaderos
Los pilones originales todavía en pie, con sus caños sobre la piedra. Aquí se lavaba la ropa a mano antes de que el agua llegara a las casas.
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El chorro de agua
Una bomba de hierro de las de palanca, montada sobre el viejo pozo y rodeada de cántaros de barro.
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El campo de petanca
Una cancha recortada entre pinos canarios, con el suelo de tierra firme y la sombra puesta a media tarde.
Ver la piezaRecorre el parque durante tu estancia.
El dornajo y las otras piezas se recorren libremente cuando te alojas en una de las casas de la finca, en La Orotava.