Bolas y sombra de pinos · La Orotava
El campo de petanca
Una cancha recortada entre pinos canarios, con el suelo de tierra firme y la sombra puesta a media tarde.

Uno de los rincones que José enseña a los huéspedes que se quedan más de un par de noches.
La historia
La petanca llegó del sur de Francia y se quedó en plazas y fincas de medio mundo. Se juega lanzando las bolas de metal lo más cerca posible del boliche, la bola pequeña; no hace falta más que puntería y ganas de discutir la jugada.
Es el plan de sobremesa de la finca, cuando aprieta el sol y apetece quedarse cerca de casa con un vaso fresco.
El nombre viene del occitano «pès tancats», «pies juntos»: se lanza sin coger carrerilla, con los pies quietos dentro del círculo.
En detalle

Las otras piezas del parque
Siete piezas del oficio canario, dentro del jardín.

El lagar centenario
El lagar conserva la bóveda centenaria de ladrillo arenisca, los barriles de madera y las botellas apiladas en arco. Fuera, la vieja prensa de viga descansa bajo su tejado.
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El pajar
Construido en piedra volcánica seca, con su puerta verde y un tejado de paja. El Cabildo de Tenerife lo tiene catalogado como bien etnográfico.
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La era de trillar
Un anillo de césped abierto entre muros de piedra volcánica y pinos canarios. Sobre esta tierra se trillaba el grano de la cosecha.
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Los lavaderos
Los pilones originales todavía en pie, con sus caños sobre la piedra. Aquí se lavaba la ropa a mano antes de que el agua llegara a las casas.
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El dornajo
Una artesa tallada en un único tronco ahuecado, apoyada en el muro de piedra con un par de cántaros al lado.
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El chorro de agua
Una bomba de hierro de las de palanca, montada sobre el viejo pozo y rodeada de cántaros de barro.
Ver la piezaRecorre el parque durante tu estancia.
El campo de petanca y las otras piezas se recorren libremente cuando te alojas en una de las casas de la finca, en La Orotava.