La bomba de mano sobre el pozo · La Orotava
El chorro de agua
Una bomba de hierro de las de palanca, montada sobre el viejo pozo y rodeada de cántaros de barro.

Se accionaba a mano, arriba y abajo, para subir el agua que regaba el huerto.
La historia
Antes del grifo, el agua se subía a pulso. La bomba de émbolo —una palanca de hierro y un cilindro— hacía el vacío y elevaba el agua del pozo cada vez que alguien movía el brazo.
En una finca, ese chorro lo era todo: el huerto, los animales, la cocina. La bomba sigue en su sitio como recuerdo de cuando regar costaba esfuerzo de brazos.
Una bomba de émbolo funciona por vacío: al subir el pistón aspira el agua del pozo, al bajar la empuja hacia el caño.
Las otras piezas del parque
Siete piezas del oficio canario, dentro del jardín.

El lagar centenario
El lagar conserva la bóveda centenaria de ladrillo arenisca, los barriles de madera y las botellas apiladas en arco. Fuera, la vieja prensa de viga descansa bajo su tejado.
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El pajar
Construido en piedra volcánica seca, con su puerta verde y un tejado de paja. El Cabildo de Tenerife lo tiene catalogado como bien etnográfico.
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La era de trillar
Un anillo de césped abierto entre muros de piedra volcánica y pinos canarios. Sobre esta tierra se trillaba el grano de la cosecha.
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Los lavaderos
Los pilones originales todavía en pie, con sus caños sobre la piedra. Aquí se lavaba la ropa a mano antes de que el agua llegara a las casas.
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El dornajo
Una artesa tallada en un único tronco ahuecado, apoyada en el muro de piedra con un par de cántaros al lado.
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El campo de petanca
Una cancha recortada entre pinos canarios, con el suelo de tierra firme y la sombra puesta a media tarde.
Ver la piezaRecorre el parque durante tu estancia.
El chorro de agua y las otras piezas se recorren libremente cuando te alojas en una de las casas de la finca, en La Orotava.